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Solo rio

Publicado el , 16 de Ago de 2020
Y recostado en el río repleto de piedras, la observé. Una roca que no tenía nada en especial me hablaba, lo juro, me hablaba pero no alcanzaba a entenderle nada. Como un efluvio impercatable mis manos ya rondaban su cuerpo y mis dedos danzaban sobre ella. Me gritó, la oía gritar, ¡y no entendía nada! 
Mis manos paralizadas, no sé cómo ni porqué fueron descubriendo un camino, la roca deseaba ser acariciada, y había un camino, un camino que debía seguir, y ella me lo mostraba así no más, a mi; y yo lo iba entendiendo cada vez mejor, transitaba sobre su camino y era feliz haciéndolo, y la roca sonrió y yo pude seguir feliz a su lado por largo rato.
Y me recosté en el río y él me acarició como yo quería, entendía mi cuerpo sin yo decirle, y calmo suave, y entendí enseguida que quería ser acariciado y seguí su camino, él también tenía un camino.
Absorto en medio de caminos y caricias, absorto en esta conexión que experimentaba, absorto en un lugar donde la veo caminar y reír, fijo los ojos en los suyos y veo su camino, el que una vez siguieron mis manos y mis labios. No puedo no escribirle y le escribo y le hablo y le escribo y le hablo, y despierto en caricias de agua a su lado.
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Sobre el autor

Juanjo

Un matemático nunca debe olvidar que se encuentra en un mundo, un mundo que sangra sentimientos y deseos, un mundo que no se puede expresar en ecuaciones...quizá las ecuaciones no describan completamente el mundo pero si pueden ampliar panoramas en la búsqueda de esa esencia inmaterial a la que aspiramos en algunas ocasiones. 



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