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ODA A LA LUNA

Publicado el , 6 de Dic de 2018
El día no se acaba aún 
Pero los aires se apaciguan 
Las suaves ramas de los arboles 
Danzan un valse con la brisa
Que conmemora la llegada de la noche. 

Las nubes en el cielo se disipan
En un conjuro de colores nostálgicos 
El azul denso da la bienvenida 
Manchando el cielo 
Huyendo al llanto 
Avisando al pájaro, a la ardilla 
A la aurora, a la rama del árbol 
Al tiempo y a las almas 
Que la diosa de la noche 
Ya está llegando. 

Y ella espléndida entre luceros 
Orgullosa y vorágine 
Se abre paso entre los versos 
Que le escriben sus amantes 
Y desata huracanes y destellos
En los corazones de quienes  
La esperan con sosiego.  

Los colores se opacan
El palpito se atenúa 
Y todas las cosas parecen 
Impregnadas de una sutil locura 
Titilan en mis párpados pétalos 
Y me pregunto si mis antecesores 
No habrán sido enemigos del sol 
Amantes de la Reina oscura, 
Progenitores de tanta pasión. 

Azulada me uno a la danza de las sombras.
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Sobre el autor

María.

Nací en Medellín, Colombia, un sutil espacio cóncavo entre las montañas, una ciudad hermética llena de historia, un lucerito alado, agresivo, fatalista, apasionado, crédulo y testarudo; llevo 18 años conviviendo con esto y conmigo y quizá no haya tanta diferencia. Hasta aquí me trajo el viento, pues he sido siempre un organismo sésil: carezco de tallo que me ate a la tierra y no logro poner los pies en el suelo. Lo que aquí comparto es una dulce introducción al caos, una muestra de mi hambre voraz por comerme el abecedario y adueñarme de todos sus caprichos y fluctuaciones, un pedacito de mi inconformismo que siempre aclama más. Más amor, más música, más movimiento, más palabras, más sexo, más vida, más ebriedad... que es lo que espero proporcionar con cada verso.




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