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Niebla

Publicado el , 24 de Jul de 2019
Aunque mil veces vea el horizonte nublado,
sentiré tu presencia, esa mano tibia que se atrevía a acariciar mi corazón
No tengo miedo de invocarte, pues contigo siempre fui yo,
no puedo imaginar más días sin escuchar el sonido de tu voz,
pues me calcina agonizantemente hasta los huesos.

No puedo verte, tocarte o sentirte,
pero estás aquí o al menos eso intento hacerle creer a mi inocencia,
tengo miedo de unirme a ti en un grito sin salida de esta vida en soledad
porque la humanidad es vasta, pero vacía ciando estás tan lejos.

Una y otra vez repaso en mi mente todos los instantes
que hicieron parte de nuestras memorias y no logro descifrar
porqué te extraño tanto, lamentándome a diario por esta pérdida
que me ha llenado de sin sabor por estos cuatro años.

Intento olvidar, olvidarte y arrancarte de mi mente
pero sería una crueldad y una puñalada letal a los momentos únicos que nos pertenecieron, es cuando cierro mis ojos y un trago amago llega 
a mi corazón: recordándome el dolor tan profundo que me causó tu partida.

Las lágrimas comienzan a hacer presencia, mientras intento borrarlas bajo la lluvia,
me sumerjo en el frío perpetuo de tus ojos y escucho una y otra vez la risa 
que te pertenecía, la busco en cada rincón, en cada día
pero un sin fín de obstáculos pretenden robarme tus recuerdos,
los mismos que aun intento proteger del olvido...




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Sobre el autor

Yarilennys Bastos Meza



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ángel

Como un viento tibio, te atreviste a rozar mis labios, en medio de la armonía, llegaste para romper los muros que siempre había elevado con el ánimo de huir de esta turbia agonía de amar. Lentamente esquivaste mis barreras frías, colándote por las rendija ...